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lunes, 20 de marzo de 2017

Reducir los conciertos educativos para reducir la segregación escolar

En 1985 fue cuando se oficializó la enseñanza privada concertada en España. Se decía que las subvenciones a centros privados eran para complementar una red pública insuficiente, aunque entonces el número de niños en las aulas ya estaba descendiendo por la baja tasa de natalidad (ver gráfico). Durante 30 años los conciertos se han ido ampliando hasta acabar convirtiendo el sistema educativo español en algo anómalo. Según la OCDE, en España el 28% de alumnos se educa en la concertada. Esto triplica la media europea y solo Bélgica nos gana. La media de alumnos de la red pública ronda el 90% en Europa. En España es un 68%. ¿Cómo se defiende esta anomalía?

Empezando por un tema que escuchamos frecuentemente: ¿Es más barata la enseñanza privada concertada? Si bien los números en bruto dicen que el gasto público anual por alumno en la concertada ronda los 3000 euros mientras que en la pública es cercano a los 4200, no se pueden comparar directamente estas dos cifras. La enseñanza pública asume la educación de todos aquellos alumnos que no resultan rentables a la privada. Esas escuelas rurales con 5 alumnos son todas públicas, el porcentaje de alumnos con necesidades especiales es mayor en la pública, la que oferta siempre lo menos demandado es la red pública, etc. Así, de media, la pública tiene menos alumnos por aula y más profesores por grupo. Si además tenemos en cuenta que los docentes de la privada concertada cobran un 16% menos, parece que la diferencia está explicada. De hecho, está demostrado que el coste coincide exactamente si se comparan las dos redes igualando el número de alumnos por grupo y las condiciones laborales.

Atendiendo al rendimiento académico, múltiples estudios han demostrado que si los resultados en bruto de los centros concertados son algo mejores de media esto es solo por razones socioeconómicas. Esa ventaja desaparece si comparamos en igualdad de renta familiar. Y es que el sistema español es claramente segregador. Por ejemplo, en Asturias el 52% de los alumnos de la concertada tienen ingresos familiares superiores a los 1800 euros mensuales mientras que solo el 29% de alumnado de la pública tiene esa suerte. En Aragón estos valores son del 47% y 35% y en Extremadura del 47% y 19%. Todo esto, evidentemente, va asociado al nivel de estudios de la familia, a los estímulos académicos y al rendimiento del alumno.

No nos engañemos, la “libertad de elección” no se exige desde la concertada para poder escoger un temario, que es fijado por las autoridades educativas, ni para poder disfrutar de pluralidad entre los docentes, pues dicha pluralidad es mayor en la enseñanza pública (donde sus profesores no pueden contratarse a dedo). La verdad es que, con el legítimo propósito de procurar un entorno más adecuado para el estudio de sus hijos, la “libertad de elección” consiste en que muchos bienintencionados padres puedan separar de modo subvencionado a sus hijos de otros niños de clase más baja. El mecanismo segregador está claro si atendemos a datos de la OCU. El coste de materiales, comedor, libros, ropa... es un 69% mayor en la escuela concertada y el 91% de las escuelas concertadas obliga al pago de cuotas por múltiples conceptos, rondando estas los 500 euros de media al año. Así es como se evita que las familias de perfil socioeconómico más bajo lleven a sus hijos a la privada concertada, concentrándose en la escuela pública.

En definitiva, la mera existencia de la red privada concertada, con anormal tamaño en España, causa segregación. Si se fuesen abandonando progresivamente los conciertos, incluso permitiendo la integración voluntaria y ordenada de algunos colegios en la red pública, el alumnado se repartiría entre los diferentes centros aliviando desigualdades. Por tanto, desde una perspectiva de mera justicia social no queda sino reclamar esta medida.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Kant y la huelga

¿Reconoce usted que la reforma laboral sólo ha servido para facilitar el despido y eliminar derechos a los empleados, iniciándose así un descenso de salarios y empeoramiento de condiciones laborales?
¿Reconoce que la total prioridad que se da al pago de la deuda pública y los intereses de la misma (incluida en la constitución mediante pacto PP-PSOE) significa que el derecho de cobro de los bancos acreedores está por encima de los derechos de los ciudadanos a recibir servicios básicos?
¿Ve usted que los recortes en servicios públicos básicos afectan principalmente a los más desfavorecidos? ¿Se da cuenta de que, además, estos recortes envían al paro a muchos empleados públicos y menguan los salarios de los que conservan su puesto?
¿Es capaz de ver que todo lo anterior, junto con la subida del IVA, hace que la gente pueda consumir menos, haciendo que el mercado interno del país se resienta y cierren a su vez muchísimas empresas que dependen de dicho consumo?
¿Sabe que el apoyo público a la investigación y el desarrollo se ha reducido de manera continuada desde 2009 y el recorte más brutal fue el de este año?¿Es consciente de que la salida por la que quieren llevarnos es la de las exportaciones baratas, que implican una reducción de salarios para poder competir con China y similares países y, por tanto, conducirá a un empobrecimiento generalizado de la población?

Si a usted le parece bien todo esto que está sucediendo, no haga huelga.

Si no está de acuerdo con estas medidas debería hacer huelga. ¿Por qué?:

Porque si TODOS los trabajadores hiciesen huelga y el resto de la población la apoyase, de una manera o de otra acabarían cambiando las políticas que nos llevan al empobrecimiento en nuestro país o incluso en la UE. Por tanto, una acción conjunta de todos tendría un resultado seguro.

El imperativo categórico, base de la moral humana, nos dice que "debemos obrar de modo que podamos desear que la máxima de nuestra acción se convierta en ley universal". Entonces, la cosa está clara: si deseamos cambiar las políticas actuales, debemos hacer huelga. Dado que una huelga total sería, sin duda, efectiva, si queremos alcanzar el objetivo deberíamos también querer que se consiguiese esa huelga generalizada. Por tanto, según el imperativo kantiano, debemos hacer aquello que desearíamos que todos hiciesen, así que a la huelga habrá que ir.

sábado, 28 de enero de 2012

Las mentiras en la prensa para defender los conciertos educativos

Ante la aparición el pasado 24 de enero en el diario asturiano La Nueva España de una noticia titulada “La concertada le sale barata al principado” que aparecía en su portada en papel como “Un alumno de la concertada le cuesta al principado casi tres veces menos que uno de la enseñanza pública”, me decidí a echar algunas cuentas para comprobar lo que parecían evidentes contradicciones, números exagerados por error o, directamente, mentiras.
La primera contradicción clara es que en la noticia se afirma que “por cada euro que la administración regional invierte en la enseñanza privada concertada, destina 2,5 a la pública”. Si antes se nos dijo que un alumno de la pública cuesta el triple que uno de la concertada ¿Cómo es posible que sólo se gaste dos veces y media más en la educación pública? La única solución para que cuadren las dos afirmaciones es que en Asturias haya más alumnos en colegios concertados que en los públicos, lo cual es evidentemente falso. En ninguna comunidad autónoma es mayoritaria la enseñanza concertada, como se puede ver en los datos del ministerio.

Por otra parte la noticia comienza diciendo que “el Principado invertirá este año 3.083 euros por alumno de la concertada” mientras que se nos dice que en la enseñanza pública se gastan “ocho mil euros por año y alumno”. Veamos cómo obtiene el periodista estos números:

Los costes, tal y como se dice en la noticia, se extraen del proyecto de presupuestos del Principado de Asturias 2012. En el detalle de gastos de la Consejería de Educación y Universidades hay 8 partidas destinadas a los centros concertados y todas ellas suman algo más de 98 millones de euros tal y como dice el texto de La Nueva España (exactamente 98.332.264 €). Estas 8 partidas se corresponden con gastos de personal y funcionamiento de centros concertados de régimen general no universitario. Esto son centros de educación infantil y primaria, de educación secundaria, de educación especial y de formación profesional. En la noticia de LNE se dice que esos colegios privados concertados imparten enseñanza a 31.889 alumnos. Ese número exacto se obtiene del documento “Estadística de la Enseñanza en Asturias Curso 2009-2010”  restando al total de alumnos de la concertada los correspondientes a educación de adultos. Si dividimos el coste de la concertada entre los alumnos mencionados se obtienen 3083 € por alumno y año, exactamente lo que dice el artículo.
El problema viene cuando intentamos rehacer estas mismas cuentas con la enseñanza pública. Si se suman los conceptos “gastos de personal” y “gastos en bienes corrientes y servicios” de la enseñanza infantil y primaria con los de la secundaria, especial y formación profesional, como se hizo para la educación concertada, se obtiene un total de 443 millones de euros (443.076.233 €). Si se cuentan los estudiantes de la enseñanza pública correspondientes salen 89.746 alumnos y al dividir se obtienen 4937 € por alumno y año, no 8000.

Esto implica que el gasto por alumno de la enseñanza pública es 1,6 veces el gasto por alumno de la concertada y no 3 veces como dice el titular de la noticia. No me parece que el 37,5% de ahorro que se obtiene en la enseñanza concertada sea algo significativo. Máxime teniendo en cuenta que la enseñanza pública da servicio a toda Asturias y tiene que mantener aulas con 5 alumnos en los colegios de las zonas rurales, mientras que, como se afirma en el artículo, la enseñanza concertada está presente sólo en las zonas más pobladas (19 de 78 concejos). Incluso la propia noticia reconoce que la enseñanza pública asume la educación de la mayoría de alumnos con necesidades especiales. Además, el periodista, en su afán por defender la rentabilidad de la educación concertada, da datos que indican que los profesores de la concertada trabajan más horas por menos dinero y deben dar clase a más alumnos por aula. Así, que la concertada sea sólo un 37,5% más barata por alumno sólo se explica por los beneficios empresariales que obtienen los colegios privados concertados.

Entonces ¿Cómo hizo las cuentas el periodista de La Nueva España? ¿Cómo puede decir que el coste de la enseñanza pública es de 8000 euros por alumno y año? Sencillamente tomando el presupuesto completo de la Consejería de Educación y Universidades que ronda los 799 millones de euros (799.070.807 €) y restándole el dinero público dedicado a la enseñanza concertada. Si dividimos los 700 millones resultantes entre el número de estudiantes de la enseñanza pública no universitaria de régimen general obtenemos 7808 € por alumno, cifra que La Nueva España redondea a 8000. Todo esto es una evidente manipulación ya que en los números de la enseñanza pública están contabilizando: el coste de la Universidad de Oviedo, las escuelas de idiomas, las enseñanzas artísticas (conservatorios, escuelas de teatro, etc.), los servicios complementarios de transporte, comedores, ayudas para libros y material, la formación del profesorado, la construcción de infraestructuras y la propia administración de la consejería. Así, todo lo añaden como gasto de los alumnos de infantil, primaria, secundaria y FP para prácticamente multiplicar por dos los costes de la enseñanza pública.

En definitiva, una vergonzosa mentira que aparece en portada del diario y en una noticia que toma partido a favor de los conciertos educativos de principio a fin. Todo para justificar las intenciones del gobierno asturiano de aumentar un 10% el dinero destinado a los conciertos mientras prácticamente se congelan o disminuyen el resto de partidas de educación. Además, me temo que esta falsedad nunca será rectificada puesto que ni tan siquiera han publicado en el apartado de “Cartas de los Lectores” un mensaje de trescientas palabras en el que les hacía ver lo evidente de su manipulación intencionada de las cifras. Por supuesto, los comentarios similares que hice a la noticia en la web del periódico también fueron censurados por el moderador.

Cualquiera puede comprobar que las noticias similares son frecuentes en los medios del grupo Editorial Prensa Ibérica desde hace un tiempo [ej.1], [ej.2] y todas ellas falsean los números del mismo modo para así justificar la rentabilidad de los conciertos. Pero no son los únicos. El diario La Razón presentó datos para toda España el pasado 26 de octubre titulando: “Estudiar en la pública cuesta el doble que en la concertada”. Esta noticia reproduce directamente los números presentados por la patronal de la enseñanza privada y concertada CECE en su informe “Indicadores de la Libertad de Educación en España 2011”. Evidentemente, para obtener esos resultados la CECE manipula las cuentas del mismo modo que La Nueva España, sólo que con los datos de presupuestos de 2011.